Vicenza, la ciudad de Palladio (el vicentino).

Versión en español

Cuando se tiene la intención de hablar de Vicenza, sobre todo de la contemporánea pero también de la histórica, debe hablarse de Palladio. Cuando se habla del vicentino tanto el de ahora como el de los últimos cinco siglos se debe hablar de Palladio.

Palladio y yo (un batracio al lado de un gigante) 

Quienes viven en Vicenza, saben, aunque superficialmente, quién es Palladio, el resto de los italianos me atrevería a decir que también. Los que venimos de más lejos, aunque con numerosas excepciones, lo desconocemos.
Se dice que no hay Vicenza sin Palladio. No solo la ciudad le debe tanto al arquitecto, también el habitante de ella. El vicentino es tan palladiano como los edificios del famoso arquitecto que todavía hoy se pueden admirar en Vicenza, donde lo primero que impacta o atrae es su fachada. Y lo mismo son muchos vicentinos. Éste camina por la pasarela para mostrarse, lo que le importa es sobre todo el aspecto, la apariencia, el nombre. Y así el vicentino se apropia no solo de la imagen palladiana sino también y más que nada de su nombre. Sólo hace falta ver la cantidad de empresas, productos o lugares que llevan el nombre del famoso arquitecto.

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Cartel de conciertos 

Placa con el nombre de la comunidad de vecinos

Placa con el nombre de la calle mayor de Vicenza
Plazoleta Andrea Palladio

La única estatua de Palladio en Vicenza

Y no queda aquí la cosa. Hay empresas de tipografía, de productos antiincendios, de organización de espectáculos, que fabrican escaleras, productos aislantes, perfiles de acero, puertas y ventanas, de sistemas de seguridad, inmobiliarias, financieras, etc. Por haber, hay hasta un centro comercial. E incluso vinos tintos y espumosos. Un gimnasio y seguro que me dejo algo más. Ya se sabe que el nombre del insigne arquitecto te hace ser el no va más. Y aún mejor, ¡vende!, y cuando algo vende, el vicentino lo aprovecha ipso facto.
Esto es sin duda lo que el vicentino relaciona con Palladio, mucho menos el suelo o el arco palladiano, elementos de su arquitectura y para algunos, ni siquiera su maravilloso Teatro Olímpico.

Fachada o Scaenae frons del Teatro Olímpico

Calle interna con las decoraciones

Calle lateral con edificio

Detalle de una estatua de la scaenae frons

Aun así, entre los vicentinos también hay palladianos pata negra. Recuerdo que cuando acababa de llegar a Vicenza me llevaron a ver el Teatro Olímpico y quien me explicó qué era el teatro (un ingeniero eléctrico de profesión enamorado de Palladio y su obra) me lo decía con el entusiasmo y la pasión de quien considera que lo que está diciendo es maravilloso, único y esencial. Por sus venas corría el Palladio de veras, el palladianismo de pura cepa.
A mí me gustaba lo que veía, sin duda era hermoso, especial y antiguo y me atraía por su historia, aunque sin saberlo se me escapaban tantas cosas que con el tiempo y el estudio han redondeado su importancia.
Porque el Palladio de verdad, es iniciativa, esfuerzo, pasión, inteligencia y sobre todo humildad.
Y eso se nota en su vida personal.
Palladio fue uno de los arquitectos más importantes y famosos del siglo XVI en la República de Venecia. El siglo de oro de la República. No solo de oro por su poder político y militar, sino también por su comercio que especialmente en Vicenza favorece el nacimiento de una clase comerciante que acabará siendo noble y creadora a través del arte de Palladio de una Atenas de época clásica.
Aún así Andrea Palladio que trabaja para los nobles más ricos, influyentes y poderosos de la ciudad, seguirá durante toda su vida siendo un hombre humilde que se dedica a su pasión: su arquitectura, sus viajes y sus libros. Le da tan poca importancia a la riqueza exterior que ni siquiera se construye una casa para sí mismo y su familia de cuatro hijos. El arquitecto que transforma la Vicenza gótica veneciana y renacentista en una nueva Roma en la República de Venecia, que diseña y en parte construye más de veinte edificios en el casco antiguo de la ciudad y casi treinta villas en todo el Véneto, sin contar puentes, etc., no se preocupa por mostrar su arte en su propia casa.
Aunque no faltan quienes desean encontrarle una casa, como la Casa Cogollo, edificio palladiano sí, pero no hay nada que nos diga que no fuera el Sr. Cogollo quien la habitó y no Palladio.
Fachada de Casa Cogollo

Entrada de Casa Cogollo
O en la casa de Contrà Mure Santa Lucia, de estilo perfectamente clásico, sencilla y humilde, apartada del centro de los grandes edificios palladianos, por lo tanto, lugar ideal para nuestro modesto arquitecto cuya cara según algunos coincidiría incluso con el busto de la fachada que en realidad representa al general bizantino Belisario, libertador de la Italia ocupada por los Godos en el siglo VI, protagonista de l’Italia liberata dai Goti del mecenas de Palladio, Giangiorgio Trissino.

Casa en Contra Mure Santa Lucia

Fachada con el busto del General Belisario.
En fin, que no hay casa de Palladio por mucho que nos empeñemos en buscársela. A Andrea eso no le importaba. Como tampoco le preocupa al vicentino de verdad, el que para mí, deja huella, el que crea algo nuevo, el que construye un futuro, no para sí mismo sino para todos. Exactamente lo que Andrea di Pietro della Gondola hizo en su vida.  Lo que muchos vicentinos han hecho y hacen cada día. El de fachada el tiempo lo pondrá en su sitio, es decir, en ningún sitio.
Porque solo los capaces de verdad, por inteligencia y esfuerzo permanecen en la historia y se les recuerda. 
Palladio murió, probablemente, el 19 de agosto de 1580. Sus obras quedaron y perduraron. Su figura se difuminó durante siglos pero sin dejar nunca el lugar que le correspondía.

Y triunfalmente, en los años cuarenta del siglo XIX su obra, su figura y sus restos recuperaron su importancia.

Su tumba de la iglesia de Santa Corona se abre.

Inscripción que recuerda el lugar de sepultura de Palladio

Inscripción al lado del bautismo de Cristo de Giovanni Bellini

Placa de la tumba de Palladio

Por desgracia en su interior se encuentran 18 diferentes cráneos. ¿Quién es Palladio?
Como escribió el patólogo presente en la escena, << uno por gran tamaño, por su pronunciada forma oval desde la parte delantera a la trasera, con la región frontal ancha y deprimida, por la consistencia y espesor, llamó la atención, y a pesar de ser imposible su demostración, todos los presentes al ver ese cráneo, exclamaron: esta es la cabeza de Palladio >>.
Y así nuestro humilde picapedrero, icono de la arquitectura del Renacimiento, vuelve al escenario.
No creo que estuviera muy contento. Aun así su obra se merecía otro renacimiento. Y nada mejor que empezar por su nueva tumba en el nuevo, neoclásico, y por lo tanto palladiano, cementerio de Vicenza que se termina de construir en 1848 y donde la estrella es, sin duda, la tumba de Andrea Palladio.

Pórtico y tímpano para la tumba de Palladio

Tumba con los restos de “Palladio” 

Tumba y rosa anónima para “Palladio”

La tumba de Bartolomeo Malacarne es sin duda un elogio de la idea de belleza, armonía y sencillez que Palladio siempre intentó perseguir en su vida. Algo que el mismo Malacarne quiso plasmar también construyendo el nuevo cementerio que refleja como la más pura de las villas palladianas todos las características de la arquitectura de Palladio.
El cementerio es un pórtico cuadrado de 180 metros de lado dividido por cuatro calles en forma de cruz…

Una de las calles 

Otra calle
Calle entre la iglesia y la tumba de Palladio

 y 127 arcos de estilo neoclásico que también recuerdan el pórtico de una villa palladiana.

Tumbas del cementerio rodeadas por el pórtico palladiano
Tumbas religiosas rodeadas por el olimpo palladiano

Que los vicentinos descansen en paz en el olimpo de Palladio
El pórtico externo está formado por un muro almohadillado de ladrillos cincelados casi completamente. 
Pórtico almohadillado
En su parte interna se hallan las logias abiertas que se apoyan en pilastras también almohadilladas.

Logia externa almohadillada

Logia interna con las tumbas

Logia interna con columnas dóricas
Bajo los arcos están las tumbas de las familias nobles entre las cuales se encuentra la de Palladio que fue intencionadamente colocada en el lado opuesto de la iglesia.

Fachada principal de la iglesia

Que como no podía ser de otra forma recuerda un templo romano al igual que una de sus famosas villas. Y como en Villa La Rotonda la luz penetra por su brillante óculo que también aquí conecta a Palladio con la eternidad.

Óculo del templo

Versione in italiano

Quando si vuole parlare di Vicenza, soprattutto, di quella contemporanea ma anche di quella storica, viene naturale parlare del Palladio. Quando si parla del vicentino attuale come di quello degli ultimi cinque secoli c’è sempre il Palladio.

Palladio e io (una ameba di fianco a un gigante)
Quelli che vivono a Vicenza, sanno, anche se superficialmente, chi è il Palladio, direi anche gli altri italiani. Quelli che veniamo da più lontano, nonostante numerose eccezioni, non ne abbiamo idea.

Si dice che Vicenza è la città del Palladio. Non soltanto la città è del Palladio, anche il vicentino è in tanti modi, palladiano. Palladiano come gli edifici del famoso architetto che tuttora si possono guardare con ammirazione a Vicenza. Edifici o meglio architetture, dove la prima cosa che l’occhio coglie è la facciata.

Così anche per i vicentini. Questi sfilano (fanno le vasche a Vicenza) per mostrarsi, per dare nell’occhio, dove importa l’aspetto, la facciata appunto, il nome. E così il vicentino diventa padrone non solo della immagine palladiana bensì e soprattutto del suo nome. Basta vedere l’infinita quantità di aziende, prodotti oppure luoghi che portano il nome del famoso architetto.

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Insegna per i concerti notturni palladiani

Condominio Palladio

Nome della via principale di Vicenza

Unica statua del Palladio a Vicenza
E non è finita qua. Ci sono aziende di tipografia, di prodotti antincendio, di organizzazione di eventi, che fabbricano scale, prodotti isolanti, profili di acciaio, porte e finestre, sistemi di sicurezza, agenzie immobiliari, finanziarie, ecc. Addirittura c’è un centro commerciale. E perfino vini rossi e spumanti. Una palestra e sicuramente tante altre cose che non so.

Ormai si sa che il nome del Palladio è fighissimo. E ancora meglio, vende!, e quando ci sono schei, si sa il vicentino ne approfitta ipso facto.

Senza dubbio sono queste le cose che il vicentino collega al Palladio, purtroppo molto di meno il pavimento oppure (e NON piuttosto!) l’arco, elementi questi della sua architettura, e per alcuni nemmeno il suo meraviglioso Teatro Olimpico

Scaenae frons del Teatro Olimpico

Via laterale dietro la Scaenae frons

Altra via laterale con edificio interno

Statua di un olimpico sulla Scaenae frons

Nonostante tutto, tra i vicentini ci sono anche dei veri palladiani. Riccordo adesso quando ero appena arrivato a Vicenza e mi portarono a vedere il Teatro Olimpico. La mia guida improvvisata che mi spiegò appassionatamente l’importanza del luogo (un ingegnere elettrico di professione innamorato del Palladio e la sua opera) e con vero entusiasmo perché il teatro è meraviglioso, unico ed essenziale. Nelle sue vene correva il sangue palladiano vero, il palladianesimo DOC.

A me piaceva quello che vedevo, senza dubbio era bello, speciale e antico e mi attirava la sua storia, anche se, senza sapere, mi sfuggivano tante cose che il tempo e lo studio hanno ingrandito la sua importanza. 
Perché il Palladio vero è iniziativa, sforzo, passione, intelligenza e soprattutto umiltà.

Come ci dimostra la propria vita personale dell’architetto.

Palladio fu uno degli architetti più importanti e famosi del sedicesimo secolo nella Repubblica di Venezia. Il secolo d’oro veneziano. Non solo dorato per il suo potere politico e militare, ma principalmente per il suo commercio che nel caso di Vicenza pone le condizioni per la nascita di una classe commerciante che con il tempo diverrà nobile e mecenate e attraverso il Palladio diventerà la creatrice di una piccola Atene di epoca classica. 

Sebbene il Palladio lavorasse per i vicentini più nobili nonché ricchi, potenti e importanti della città, fu durante tutta la sua vita un uomo umile che vive per le sue passioni: l’architettura, i viaggi e i suoi libri. È così poco interessato alla propria immagine che nemmeno disegna e costruisce la propria casa, per sé e la famiglia di quattro figli. L’architetto che trasforma la Vicenza gotica veneziana e rinascimentale in una nuova Roma nella Repubblica di Venezia, che disegna e parzialmente costruisce più di venti palazzi nel centro storico della città e quasi trenta ville in tutto il Veneto e non solo, senza contare i ponti, le chiese, ecc., non si preoccupa di mostrare la sua arte con una propria casa. 
Anche se non mancano quelli che gli cercano da tempo la casa. Come si dice con Casa Cogollo, edificio palladiano per eccellenza, ma non c’è niente che dimostri che non fosse il Sig. Cogollo il propietario e non il Palladio. 
Facciata con arco palladiano di Casa Cogollo

Entrata di Casa Cogollo

E si vuole vedere la casa del Palladio anche in Contrà Mure Santa Lucia ove sorge una perfettamente classica, semplice, umile e lontana casa dagli edifici palladiani del centro storico e per questo luogo ideale per il nostro modesto architetto. Dove addirittura secondo alcuni, sulla facciata si vedrebbe la faccia del Palladio in veste di generale Belisario, libertador dell’Italia conquistata dai Goti nel secolo sesto, protagonista di quell’Italia liberata dai Goti di Giangiorgio Trissino, mentore e mecenate del Palladio.

Casa in Contrà Mure Santa Lucia

Busto che raffigurerebbe il Palladio in veste di Generale Belisario

Insomma, non abbiamo la casa del Palladio a Vicenza anche se ci ostiniamo a trovarla. Ad Andrea questo probabilmente non importava.

Così come non preoccupa nemmeno al vicentino vero, quello che per me, lascia il segno, quello che crea qualcosa di nuovo, quello che costruisce il futuro, non per sé stesso ma per tutti. Esattamente tutto quello che Andrea di Pietro della Gondola fecce in vita sua. Quello che tanti vicentini hanno fatto e fanno ogni giorno. Per il vicentino di facciata succederà come per le facciate palladiane, prima o poi sparirà a meno che venga restaurata, ma mai sarà originale!

Perché l’originalità appartiene ai veri capaci, ai possesori dell’inteligenza, a quelli che cercano il bello attraverso lo sforzo e la fatica, questi rimarranno nella storia e per tanto verranno ricordati. 
Così è per il Palladio, anche dopo la sua morte, probabilmente avvenuta il 19 agosto 1580. Le sue opere rimasero e resistettero. Il suo mondo sfumò per secoli ma senza mai abbandonare il suo posto.

E alla fine, nel XIX secolo, come non poteva esser altrimenti, la sua opera, idea e ossa tornarono alla ribalta.  

La tomba di famiglia viene aperta a Santa Corona.

Insegna che ricorda il luogo di sepoltura del Palladio

Luogo di sepoltura affianco al battesimo del Bellini

Lastra tombale della famiglia del Palladio
Purtroppo al suo interno si trovano 18 teschi diversi. Qual’è quello del Palladio?

Come scrisse il patologo presente alla scena, <<uno per grandezza, per la pronunciata forma ovale dall'innanzi all'indietro, con la regione frontale spaziosa e depressa, per la consistenza e grossezza delle sue ossa, attirò l'ammirazione, e quantunque sia impossibile il dimostrarlo, a quasi tutti però alla vista di quel teschio sfuggì dal labbro: questa è la testa del Palladio>>.

E così il nostro umile scalpellino, icono dell’architettura del Rinascimento, torna sulla scena.

Non credo fosse molto contento. Comunque, la sua opera meritava quel rinascimento. E non c’era modo migliore che cominciare dalla sua tomba nel nuovo, neoclassico, dunque palladiano, cimitero di Vicenza finito di costruire nel 1848 e dove la stella è, senza dubbio, la tomba di Andrea Palladio.

Porticato e timpano per la tomba del Palladio
Tomba con le ossa del “Palladio”

Tomba e rosa anonima per il “Palladio”
La tomba di Bartolomeo Malacarne indubbiamente tesse le lodi di bellezza, armonia e semplicità che il Palladio cercò di realizzare in vita. Idea che lo stesso Malacarne volle per il nuovo cimitero, il quale non è che la più pura espressione delle ville palladiane con tutte le loro caratteristiche.

Il cimitero è un porticato quadrato di 180 metri di lato diviso da quattro vie a forma di croce…

Una delle vie

Un’altra

Via tra la chiesa e la tomba del Palladio
e 127 arcate di stilo neoclassico che ricordano il porticato di una villa palladiana.
Tombe del cimitero circondate dal porticato palladiano

Tombe religiose circondate dall’olimpo palladiano

Vicentini riposate in pace nell’olimpo del Palladio!
Il porticato esterno è formato da un muro bugnato rustico di mattoni scalpellati quasi in tutta la sua totalità.
Porticato bugnato rustico
All’interno ci sono delle logge aperte che poggiano su pilastri anche essi di bugnato rustico.
Loggia con archi bugnati rustici

Loggia interna con archi di bugnato rustico

Loggia interna con colonne doriche
Sotto gli archi ci sono le tombe delle famiglie nobili tra le quali si trova quella del Palladio che fu volutamente collocata sul lato opposto della chiesa.
Facciata della chiesa
E non poteva essere altrimenti, questa ricorda un tempio romano così come una delle sue ville più famose. Anche in villa La Rotonda la luce penetra dal raggiante oculo che di nuovo e per sempre collega il Palladio con l’eternità.
Oculo del tempio

Un pensiero riguardo “Vicenza, la ciudad de Palladio (el vicentino).

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